viernes 7 de marzo de 2008

Saberse crucificado; Simultáneo todo

Saberse crucificado

Todo consiste
En saberse crucificado
Saber equilibrar el cuerpo
Sobre maderos de pasión y miedo
Amalgamar los clavos
En un grito conocido sólo por nosotros
Sobre todo esperar.

No encorvar la mirada
Pedir un sorbo de agua
Pedirlo
Aunque sea vinagre y risas
A nuestra luz apagada.

Se trata de saberse crucificado
Para así
Comenzar a expropiar
El dolor de otros corazones



Simultáneo todo

Todo es relativo
Todo absoluto
Cuando te ahogas no siempre te mueres
Cuando lloras también cantas
Cuando amas puede que odies.

La poesía ha enseñado
Que la oscuridad tiene luz propia,
Que cuando un hombre llora en un escaño
Y sus lágrimas tiemblan por sus mejillas
También son lágrimas nuestras las caen.

Su dolor y fracaso nos pertenecen.
Hay un hilo que une las islas
Solitarias que somos,
El limosnero calmando su hambre y sed
Desequilibra el curso de las cosas,
Todos vivimos en sus ojos.

Uno sufre para saber que otros existen,
Es feliz para entender el universo,
Muere para dejar de recordar,
Uno vive para mirar la luna
Y hacerla existir.



BERNARDO CHANDÍA FICA

sábado 22 de diciembre de 2007

Alguna vez; Accidente

ALGUNA VEZ

Alguna vez nos atreveremos
bailaré contigo apegada a mi cuerpo,
no será necesaria la música,
ni pistas sofisticadas o juegos de luces
que trastoquen las siluetas.

Estaremos solos tú y yo
y el ritmo de nuestro aliento,
quizás hasta ni siquiera estemos nosotros...
pero bailaremos.



ACCIDENTE

Hay amores que son un accidente
donde heridos y muertos
mantienen sus bocas unidas
a un catre oxidado y viejo.

Puede pasar mucho tiempo
antes que alguien se atreva a separar
los fierros retorcidos
o limpiar los sistemas rotos.

Hay amores que son sólo eso,
una tragedia más en el camino.

Bernardo Chandía Fica

lunes 17 de diciembre de 2007

BERNARDO CHANDÍA FICA (Biografía)

Bernardo Rodolfo Chandía Fica. Poeta. Nació el 4 de octubre de 1965 en Santiago de Chile. Laboratorista Dental por el Centro Nacional de Estudios Paramédicos PROPAM (1984-1986), practica el ejercicio libre de su profesión.

En 1985 integró el taller literario La Jaula dirigido por Olivia Saavedra y, al año siguiente, ingresó al Gredazul que en el Goethe-Institut dictaba Carlos Mellado. También participó en 1987 en el taller de Alfonso Alcalde y, dos años después, en el Espacio bajo la tutela de Osvaldo Ulloa, el cual co-dirigió durante 1990.

Entre 1986 y 1988, editó de manera artesanal la revista literaria La Grieta, de la cual publicó ocho números. En 1991 fue el Coordinador General de la Primera Feria del Libro de Macul, comuna en la cual residió. Entre 1991 y 1993 formó parte del grupo de trabajo de la Comisión de Cultura de la Sociedad de Escritores de Chile, institución de la cual fue uno de sus directores.

Sus poemas están incluidos en varias antologías. Al mismo tiempo, desde 1993 es colaborador permanente de El Siglo, semanario que desde entonces publica sus artículos de opinión y de comentarios literarios. Muere el año 2001.

Publicaciones

1. NADIE ESTÁ A SALVO, poesía, 1992. Ediciones Puertas Cerradas, Santiago de Chile, 43 pp.

2. FÚRO EL POETA, cómic, 1993. Ediciones Misolonghi, Santiago de Chile, 52 pp.

3. Último barrio, poesía, 1995. Editorial Pluma y Pincel, Santiago de Chile, 40 pp. ISBN 956-272-138-8.

4. Evocaciones de un dios cansado, poesía, 1998. Mercado Negro, Santiago de Chile, 71 pp. ISBN 956-272-860-9.

5. Las azoteas del miedo, poesía, 1999. Ediciones Espiral, Santiago de Chile, 71 pp. ISBN 956-288-222-5.

Disculpen lo reducido de la biografia que puedo ofrecer por ahora... pero no he encontrado más. Espero que por lo menos sus poemas les agranden, así como me agradan a mí.

Son sílabas abiertas tus palabras.

A veces la ilusión espera años
para que un buen día la aprieten
como una polilla entre los dedos.

(Del libro Evocaciones de un Dios Cansado)

martes 4 de diciembre de 2007

TRIUNFO FINAL

Me derrotó la claridad. No pude
resistir con mis ojos animales
su resplandor, ya espadas siderales
mi último sueño el batallar elude.

Mas el infierno a defenderme acude
de todas las potencias celestiales.,
y al odio de los tigres zodiacales
suplica mi tormento que lo escude.

No pude tolerar de la Alegría
los cánticos divinos y me interno
como bestia bramando, en la anarquía

de un bosque y su impiedad bajo el invierno.
Me agobiaron los ángeles del día
pero soy vencedor entre mi infierno.

Germán Pardo García

jueves 29 de noviembre de 2007

El convite

Lo que hallaste en la mesa, justamente,
no fue sino el sabor de mi ternura;
un fruto sabio, un pan sin amargura,
y el agua de la vida allí presente.

Junté las manos y elevé la frente
para darte el amor, en la clausura
del corazón recóndito; en la albura
de la mesa ofrecida humanamente.

Toma de este manjar y que este vino
sea, en el dulce vaso diamantino,
la primera señal de nuestra alianza.

Yo soy la vida y tú el amor. Y el fruto
del encarnado amor, en el minuto
cuajó la eternidad de su esperanza.

Germán Pardo García

martes 20 de noviembre de 2007

MÁS ALLÁ

Más allá del Silencio, la Armonía.
Más allá de las Formas, la Presencia.
Más allá de la Vida, la Existencia.
Más allá de los Gozos, la Alegría.

Más allá de la Fuerza, la Energía.
Más allá de lo Puro, la Inocencia.
Más allá de la Luz, la Transparencia.
Más allá de la Muerte, la Agonía.

Más allá, más allá, siempre adelante.
Más allá, en lo Absoluto, en lo Distante,
donde la llama se apartó del leño

a fulgir, por sí misma, en la figura
de un Infinito, ya sin Amargura.
Y más allá de lo Infinito, el Sueño.

Germán Pardo García

domingo 18 de noviembre de 2007

Germán Pardo García (Biografía)

Poeta nacido en Choachí, Cundinamarca, el 19 de julio de 1902, muerto en Ciudad de México, el 23 de agosto de 1991.

A temprana edad, Germán Pardo García fue llevado a vivir a Ibagué (Tolima), y es por eso que erróneamente se cree oriundo de esta ciudad. Desde joven se inició en la publicidad, actividad que desempeñó profesionalmente toda su vida. Perteneció a Los Nuevos, junto con José Umaña Bernal, Rafael Vásquez, Octavio Amórtegui, Juan Lozano y Lozano y Alberto Angel Montoya.

Sobre las influencias que el movimiento modernista alcanzó en Colombia, Rafael Maya afirmó, en Los orígenes del modernismo en Colombia, que la influencia del modernismo en nuestro país no terminó en los centenaristas, sino en Los Nuevos.

Según análisis de Maya, Pardo «satura su lirismo con un profundo sentido panteísta del paisaje, antes de lanzarse a las exploraciones cósmicas. Se podría dividir la extensa producción de Pardo García en dos etapas. La primera que se ciñe a formas y temas tradicionales. La segunda, en la que se han encontrado audacias expresivas, incorpora un nuevo vocabulario y difusas materias de las ciencias y de la agitación contemporáneas. O reitera visiones de abismos con metáforas cósmicas». Aunque no compartió mucho tiempo el ambiente ni las preocupaciones intelectuales de Los Nuevos, se le ubica entre ellos por haberse iniciado como poeta en los orígenes de este grupo.

Según sus palabras: «La misión del poeta es hoy más que nunca conciliadora; así interpreto yo, en mi modesta escala, mi destino. Mi tarea quiere ser constructiva. Como ser abismado en la grandeza del canto, tengo la obligación de creer en que el destino de la humanidad es afirmativo y quiero ser partícipe en la preparación de los futuros saltos».

Pardo García era un hombre preocupado y obsesionado por la muerte, tema que aparece con frecuencia en su poesía. Desde 1932 se instaló en Ciudad de México, donde realizó la mayor parte de su obra. A lo largo de su vida escribió más de cuarenta libros; editó, en los años cuarenta, la revista Noticia de Colombia, y después, por varias décadas, la gaceta Nivel. Uno de sus trabajos más representativos es U.Z. llama al espacio (1954), mensaje sin esperanza, posición escéptica del hombre frente al futuro de la humanidad; poesía desesperada, donde toma elementos cotidianos y de la ciencia. Voluntad, de 1930, es el título inicial del modo que va a prolongarse hasta Los sueños corpóreos, de 1947.

Dentro de él y su estirpe modernista, sus desolaciones y sus idolatrías, se rescatan, por la dignidad del lenguaje, los sonetos de Presencia (1938). Según Fernando Charry Lara, «no obstante el común legado, la voz de Pardo es ya diferente a las que por entonces se escuchaban en Colombia. Más tarde, a partir de Poemas contemporáneos, de 1949, los motivos son los horrores de la guerra, la crueldad del mundo moderno, el llamado a la paz universal y la protesta contra la general injusticia. La intención es encomiable, pero no tanto los resultados [...] Los poemas de Pardo se resienten de verbalismo, aliento discursivo, opacidad, sin que asome en ellos el otro lado invisible de los seres y de las cosas que aspiramos siempre a descubrir en la poesía».

Contrariamente, Andrés Holguín dijo de Pardo García: «Este poeta múltiple posee una hondísima sensibilidad. Ha habitado muchos mundos, sucesivamente, que él ha expresado fielmente en sus versos. Poesía, a la vez, de profundo contenido y de perfecta arquitectura. Es un cantor que, auténticamente, se ha planteado los eternos problemas del hombre [...] Nos lega unos cuantos poemas, perdurables, de punzante angustia; unas cuantas estrofas donde fulgura el recóndito misterio de lo poético [...] Germán Pardo García, es en mi opinión uno de los mejores poetas colombianos, no tanto por sus cuarenta libros de versos dispares, sino por un puñado escaso de poemas emotivos, angustiados, doloridos, muy puros».

Un ejemplo de síntesis poética, con el "ritornello" de su angustia, es el breve poema titulado "Tempestad":

«En la dulce magnolia cotidiana
y en el candor de su simplicidad
han tocado mis dedos muchas veces
la tempestad.

En el agua de espíritus serenos
y piedras en su limpia oscuridad,
he escuchado en las tardes más hermosas
la tempestad.

En el fresno que me abre sus maderas
como un hombre que brinda su bondad
al ir a reclinarme he presentido
la tempestad.

En los ojos de todas las criaturas,
en toda pequeñez o inmensidad,
ha encontrado mi alma frente a frente
la tempestad.

Vendrá el silencio de absolutas formas,
descenderé a la múltiple unidad,
y todavía escucharé en el polvo
la tempestad».

Otros libros de Pardo García son: Los júbilos ilesos (1933), Génesis (1974), Mi perro y las estrellas (1974), Himnos a 1a noche (1975) y El héroe (1975) [Ver tomo 4, Literatura, p. 208].


Biografía realizada por MARÍA ISABEL VARGAS ARANGO
http://www.lablaa.org/blaavirtual/biografias/pardgerm.htm